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sábado, mayo 10, 2014

Día y Noche

Paso el día entero ocupando mi mente en diversas actividades, y aún así es imposible no pensarte a ratos y esbozar una sonrisa, y sentir un poco de tristeza al mismo tiempo por el último acontecimiento.

Me da la manía de buscarte "en línea", sin importar que no me hables, sólo ver que estás del otro lado de la pantalla del celular.

Y todo es en vano. Es fin de semana, días de celebración, tú estás fuera de la ciudad, y algo que pareciera insignificante resultó ser motivo de distancia y ausencia de palabras.
Así paso las horas del día, entre una actividad y otra, entre diversos pensamientos, tú incluído. Pero al llegar la noche, las cosas cambian.

No hay más actividades que hacer, no queda nada pendiente, mi mente se aquieta y abre la puerta a un sólo pensamiento: tú.

Y no me avergüenza pensar en ti, porque te quiero, por el inmenso cariño que existe entre los dos, por los buenos momentos, y por lo que hemos compartido. Y al final, el deseo que emana es el de volver a encontrar ese punto de equilibrio entre los dos.


Epílogo:
Mientras voy hilando las palabras, estrofas de dos canciones se van colando:


Sé, que a veces soy difícil de entender Que puedo lastimarte sin querer, Sabes bien, sin querer
Sólo Tú, Carlos Rivera, El Hubiera No Existe CD



A mí me gusta el rojo y a ti el verde, yo soy como el agua y tu como el éter, tu eres de febrero y yo de septiembre.
Toco la guitarra y tú con el arte, me gusta abrazarte y a ti mirarme, tú te vas a Venus y yo a Marte. 
Tenemos nuestras diferencias, pero para que pelear por esto, los dos tenemos un corazón de melón que esta lleno para dar amor. 
Regálame una sonrisa, y un beso sabor sandia, Regálame una sonrisa, de media luna. Regálame una sonrisa, y un beso sabor sandia, Regálame una sonrisa, que así es mejor
Una Sonrisa, Jaime Kohen, Fotosíntesis CD

sábado, abril 19, 2014

Perdón

Platicando hace un par de semanas con un amigo, salió a colación la última persona de la que me enamoré y no funcionó. Recientemente volvió a mi mente dicha conversación y me di cuenta de algunos cambios y algunas cosas que quiero resaltar:

Me enamoré profundamente de él, y aunque desafortunadamente no coincidimos y nuestra relación no pasó de una amistad y aunque el proceso de soltar fue doloroso, no me dejó marcado de forma negativa, sino todo lo contrario. Agradezco infinitamente que se haya cruzado en mi camino. Doy gracias infinitas por lo mucho que aprendí de la vida, de las relaciones y de mí mismo. Le doy infinitas gracias por lo mucho que ayudó en mi desarrollo personal. Y doy gracias porque ese capítulo está más que cerrado; las heridas están completamente sanadas y mi corazón está listo para recibir a un amor verdadero y recíproco.

Por otro lado, durante mucho tiempo afirmé que si lo volvía a ver, no podría saludarlo como si fuéramos los grandes amigos y como si nunca hubiera pasado.
La realidad es que ahora siento que dicha declaración era producto aún del dolor o algo por el estilo. Ahora más bien pienso que si lo viera, le dirigiría una sonrisa y tal vez podría saludarlo y puede que me diera gusto verlo.

¿Por qué? Porque tal como lo dije anteriormente, son aguas pasadas, porque ya no hay historia ni vínculo entre nosotros, porque no cabe en mi corazón el dolor, la tristeza, la amargura, el rencor, sino la bondad, la paz y el PERDÓN.


Toda relación tiene un tiempo. Toda ruptura tieme un proceso. Y si somos capaces de vivir y entender cada etapa a su ritmo adecuado, y sobre todo aprender de cada relación, perdonar y comprender con todo el amor el hecho de que una persona no coincida en nuestro camino, entonces podremos seguir adelante y sobre todo estar listos para recibir a esa persona que sí coincida en nuestra búsqueda y nuestro camino.

jueves, abril 10, 2014

Personas

De tantas personas que he conocido, procuro sólo recordar aquellas con las que he vivido más momentos agradables, de otras personas procuro llevar conmigo el aprendizaje que me dejaron a su paso. Y también están -debo reconocerlo- aquellas personas que se quedan como una espinita, como una cicatriz que ante ciertos estímulos vuelve a doler.

Son esas personas con las que vivo algún momento extraordinario, con quienes de repente siento gran afinidad y de repente pareciera que todo se empieza a ir por la basura. No puedo dibujarles ya un rostro, ni siquiera recordar un nombre. Sólo percibo la sensación de haber querido intentar más, de una mayor oportunidad.

Entonces me surgen tantas preguntas ¿erro por ser como soy? ¿erro por querer conservar a esa persona? ¿en qué momento debo dejar ir? ¿cómo saber que soltar es lo mejor? ¿por qué negarnos esa oportunidad? Y recuerdo también lo que me dijeron dos personas, ideas que se contraponen y dejaron eco en mí: la primera es que yo ponía una barrera que no permitía que la otra persona me conociera completamente.

La segunda es que las personas más valiosas son las que se quedan a mi lado porque me quieren por quien soy, por como soy, más allá del aspecto físico, de lo material y superficial.

Y la realidad es que aún me cuesta mucho trabajo reconocer y aceptar cuando una persona no quiere estar conmigo. Me duele porque más allá de las cosas malas, pienso en lo bueno que tengo y soy; y me duele que la otra persona no pueda ver lo bueno en mí....

Finalmente concluyo que todas mis partes, todas las emociones, los sentimientos y pensamientos -entre otras cosas-, estructuran mi ser.

Es duro el camino, aún así debo sentirme orgulloso por quien soy y mostrarme tal cual sin temor alguno. Puede que en el recorrido haya quien no me entienda, quien no coincida, quien aparte su camino del mío. Y también habrá quien coincida conmigo, quien se vea reflejado en mi, quien desee compartir conmigo una parte del trayecto -o el resto, quisiera yo-.